Mi experiencia con la Dieta Scardale

Hacer la dieta Scardale, ha supuesto para mí, un cambio significativo tanto en mi modo de vida y en mi manera de alimentarme, como la forma en la que me veo en el espejo.

Toda mi vida he tenido sobrepeso; siempre he sido la gordita del grupo; he hecho todas las dietas conocidas.

Si  me pongo a sumar los kilos que he perdido con cada una de ellas y vuelto a ganar al dejarlas, serían más de lo que pesa toda mi familia junta y vaya que son bastantes. He pasado por la dieta del arroz, la del repollo, la de las frutas, la de las verduras, la de las proteínas y otras, un  tanto más restrictivas, como la de hacer ayunos o comer una sola vez al día.

Obviamente, estos métodos, puede que te ayuden a bajar de peso unos días, pero además de hacerle daño a tu salud, se convierten en un boomerang que te golpea el cuerpo y el ego, apenas las dejas y comienzas a engordar de nuevo.

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Sin embargo, mi incesante búsqueda de un método saludable y efectivo para bajar de peso, sin el consecuente rebote de los kilos, me llevó  hasta la Dieta Scardale.

En este sentido, he logrado superar mis temores más escondidos, bajar medidas, volumen y peso, manteniendo la meta alcanzada por mucho tiempo.Todo esto me ha motivado a querer contarte cómo lo logré. Veamos entonces un poco acerca de mi experiencia con la dieta Scardale.

Lo primero que hice, fue convencerme de que pronto me volvería a poner esos hermosos vestidos que hace años tenía guardados (o más bien medio escondidos) en el armario y que en unas semanas estaría luciendo mi cuerpo en bikini en la playa, sin tener que taparme con un pareo o con la toalla al levantarme.

Busqué toda la información posible, investigué en internet, pregunté a mis amigos, consulté a mi esposo y llamé a mi médico de familia.

Este último me aseguró que mi sobepeso es por comer de manera desordenada y no por condiciones de salud, que si quería hacer una buena dieta, bienvenida era.

Averigüé acerca de los grupos alimenticios, estudié sobre las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas y me devoré cuanta literatura existente, referente al tema de la buena alimentación, cayó en mis manos.

Pero sentía que algo me hacía falta, hasta que me encontré en la calle a una amiga que se veía súper bien, a sólo dos meses de haber dado a luz y me confió cómo la dieta Scardale la ayudó.

A partir de ese momento, investigué todo lo que pude y puse manos a la obra, más bien, todos mis sentidos a la obra.

como empezar la dieta scardale

Día 1

El paso más difícil de dar, es indudablemente el primero, hasta que te mueves de tu zona de confort y compruebas que haberte quedado inmóvil hubiese sido un error.

El día inicial traté de familiarizarme con los alimentos que debía evitar, los cuales habían sido parte de mi dieta diaria toda mi vida.

Fue así como elaboré una lista y la coloqué en mi refrigerador:

  • Erradica el azúcar y todo lo que lo contenga como dulces, refrescos, helados, chocolates, postres y también bebidas hechas en casa a las que se les haya adicionado azúcar. Si eres una chica que (como  yo) necesitas que tus zumos, infusiones y frutas, tengan un sabor dulce, puedes usar hojas (frescas o secas) de estevia o en última instancia, algún edulcorante artificial.
  • Dile adiós a la leche entera, es demasiado grasosa. Si no puedes vivir sin ella, usa la desnatada, pero no te excedas, de hecho, en la dieta Scardale no se permiten los lácteos.
  • Elimina las grasas como aceite, mantequilla, margarina, mayonesa  aderezos grasos. Para las ensaladas, prepara emulsiones a base de vinagre, vinagre de manzana o jerez, mostaza, pimienta y/o limón.
  • Despídete de los carbohidratos como las patatas, pasta, plátanos, arroz, maíz, trigo y todas las harinas refinadas provenientes de estos alimentos.
  • Bota todo lo que tenga que ver con embutidos y comidas en conserva, a los cuales, se tiende a agregar demasiada sal. Esta es un conductor infalible a la retención de líquidos.

Pero no todo quedó allí, también hice una lista de todos  logros que conseguiría  haciendo la dieta, la cual quedó así:

  • ¡ENHORABUENA! Ya comencé con mi nuevo régimen alimenticio que me llevará a ser más saludable y tener una imagen, que será la envidia de amigas y enemigas…
  • Con esta dieta puedo comer toda la zanahoria que se me antoje, en el momento que quiera.
  • Lo mismo está permitido el apio. Solo debo mentalizarme a que son tan ricos en fibra que le diré adiós al estreñimiento y los malestares estomacales.
  • Beber agua es sumamente beneficioso para mi cuerpo, así que de ahora en adelante me concentraré en darle mucha hidratación.
  • Son dos semanas de régimen, pero me gustará tanto el resultado, que haré la dieta de mantenimiento y seré una persona preocupada por llevar una alimentación saludable, para el resto de mi vida.
  • Además, tengo un menú elaborado, así que no invertiré más mi valioso tiempo, en pensar lo que cocinaré los próximos 14 días, quedando en libertad para invertir tiempo en mí.

Una vez hecho esto, me dediqué a cumplir la dieta a cabalidad.

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Dia 2

El segundo día fui feliz, amo las frutas, así que comí ensalada hasta hartarme y en la noche, obviamente no tenía nada de hambre, por lo que la hamburguesa y la ensalada de la cena me las comí casi obligada.

Consideré que era sumamente sencillo bajar de peso y me sentí muy motivada.

Día 3

El tercer día, sufrí de un ataque de ansiedad por un postre como a eso de las cuatro de la tarde, el cual puede superar gracias a un truco que aprendí en internet.

Remojé unos bastoncitos de zanahoria en un poco de zumo de naranja al cual le adicioné unas hojas de estevia, de modo que quedó muy dulce y los dejé allí por unos diez minutos. Luego los comí muy lentamente, saboreándolos concienzudamente y al cabo del segundo o tercer palito, me sentí satisfecha.

Día 4

En el almuerzo sufrí un poco, porque no soy muy amiga de los huevos, pero los preparé revueltos, les rocié pimienta recién molida y listo. Ya el solo hecho de pensar en el pollo a la plancha de la cena, me alivió la angustia y pude pasar el día tranquila.

Día 5

Ya con 2,200 kilos menos, estaba más ligera y activa. Pensé que sólo debía continuar con mi menú durante pocos días y lograría mi objetivo.

Día 6

Ese día cometí el error de no desayunar, puesto que debía ir al aeropuerto a llevar a mi esposo quien se iba de viaje.

De vuelta a casa se me antojó todo cuanto veía en los anaqueles, pero eché mano de toda la fuerza de voluntad que poseo y esperé hasta llegar a casa.

Digo que fue un error porque el hambre no me dejaba casi ni pensar, pero una vez engullida la gran taza de ensalada de frutas, correspondiente al sábado, ya me sentí más tranquila y mejor conmigo misma.

Día 7

Ese domingo, tuve un almuerzo en casa de mis padres. Llamé a mi madre desde la noche anterior y le pedí que por favor, independientemente de lo que fuera a preparar para el resto de la familia, a mi me hiciera una pechuga de pollo, pero afortunadamente, tenía planificado un pavo al horno. Entonces fui sin remordimiento y comí pavo con ensalada de tomate.

Esa noche en la cena, sólo me provocó la ensalada y eso fue lo que comí.

Una vez que pasó la semana, me pesé y mi gran sorpresa fue cuando la balanza indicó que había bajado nada más y nada menos que 4 kilogramos, si, CUATRO.

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Ya la semana siguiente fue un paseo y pude comprobar que la dieta Scardale, si te ayuda a eliminar el sobrepeso de una manera sencilla, rápida y saludable.

El libro explica claramente las combinaciones y cantidades, deja las inseguridades, verás que el seguir la  dieta al pie de la letra, no sólo te facilitará la preparación de las comidas, sino que saciará  mi hambre desaforada, convirtiéndote en una persona más saludable y segura de ti misma.