Dieta scardale sin carne

Para comprender el mecanismo de una dieta scardale sin carne, primero es obligatorio comprender en que consiste este patrón alimenticio, sus modos de acción y las consecuencias de no consumir alimentos de origen animal durante esta dieta.

En primer lugar, sucede que la llamada dieta scardale es inventada en 1978 y desde entonces ha ganado popularidad. No obstante, se trata de un método intensivo y casi agresivo para bajar de peso. Su esencia consiste en consumir proteínas y limitar las calorías a un máximo de 1000 por día.

Tal como se dijo antes, acontece que la dieta scardale requiere de un alto aporte de proteínas. Por lo tanto, al eliminar las carnes estaríamos precisamente excluyendo el nutriente medular de este patrón alimenticio. Por lo tanto, en una dieta scardale sin carne solo queda la alternativa de amortizar el déficit proteico con alimentos vegetales que tengan entre sus componentes altas cantidades de las ya mencionadas proteínas.

Aunado a lo anterior, deviene otro inconveniente: acontece que los alimentos de origen vegetal, y con suficientes proteínas, también vienen acompañados de calorías. ¿No es esto una contradicción con la dieta scardale? Claro que lo es, ya que se supone que este patrón de consumo de alimentos garantiza su éxito gracias a la disminución extrema de glúcidos calóricos.

Lo antes descrito es la paradoja de toda dieta scardale sin carne ¿Qué se puede hacer entonces? ¿Acaso no es posible llevar a cabo esta dieta sin comer carnes? La respuesta es que sí hay una forma de lograrlo. Sin embargo, la misma implica un esfuerzo adicional por parte de las personas, ya que la única alternativa es quemar las calorías consumidas en las proteínas vegetales mediante rutinas de ejercicio.

En base a lo anterior, se llega a la conclusión de que una dieta scardale sin carne solo puede funcionar si es combinada con una actividad física moderada y de naturaleza cardiovascular.

Resulta importante aclarar que este tipo de dieta solo deben llevarla a cabo personas con una buena salud y cuyo organismo resista el duro régimen de ejercicios y bajo consumo de proteínas.

Además, es muy probable que además de grasa también se pierda masa muscular debido a la escasez de proteínas. Por este último motivo, la ausencia de carnes no puede prolongarse por mucho tiempo y será necesario consumir de nuevo algún producto de origen animal que ayude a recuperar proteínas para el organismo.